Transferencia tecnológica y cambio climático (1 día)

Falta 1 día para Copenhague

Miquel Ortega Cerdà. Observatorio de la deuda en la Globalización[1].

La transferencia tecnológica es uno de los temas que se tratarán en las negociaciones que tendrán lugar en Copenhague. Exigida por los países en desarrollo y consideradas clave para que EEUU acepte cualquier tratado de lucha contra el cambio climático, bajo un mismo concepto conviven diversos puntos de vista e intereses. ¿Cómo se articulará la transferencia tecnológica en los nuevos acuerdos de lucha contra el cambio climático? ¿Qué antecedentes existen? ¿Cuáles son los principales puntos en discusión?. A continuación se dan algunas claves para analizar estas cuestiones.

Antecedentes

La Convención Marco sobre Cambio Climático establece la necesidad de apoyar a los países en desarrollo mediante transferencia tecnológica. En su artículo 4.5 señala:

Las Partes que son países en desarrollo y las demás Partes desarrolladas que figuran en el anexo II tomarán todas las medidas posibles para promover, facilitar y financiar, según proceda, la transferencia de tecnologías y conocimientos prácticos ambientalmente sanos, o el acceso a ellos, a otras Partes, especialmente las Partes que son países en desarrollo, a fin de que puedan aplicar las disposiciones de la Convención. En este proceso, las Partes que son países desarrollados apoyarán el desarrollo y el mejoramiento de las capacidades y tecnologías endógenas de las Partes que son países en desarrollo. Otras Partes y organizaciones que estén en condiciones de hacerlo podrán también contribuir a facilitar la transferencia de dichas tecnologías”.

También en el protocolo de Kioto se establecen diversas obligaciones entre ellas en el artículo 11.2 se señala:

“… las Partes que son países desarrollados y las demás Partes desarrolladas incluidas en el anexo II de la Convención: (…) b. Facilitarán también los recursos financieros, entre ellos recursos para la transferencia de tecnología, que necesiten las Partes que son países en desarrollo para sufragar la totalidad de los gastos adicionales convenidos que entrañe el llevar adelante el cumplimiento de los compromisos ya enunciados en el párrafo 1 del artículo 4 de la Convención y previstos en el artículo 10 y que se acuerden entre una Parte que es país en desarrollo y la entidad o las entidades internacionales a que se refiere el artículo 11 de la Convención, de conformidad con ese artículo.”

Por tanto el compromiso de los países desarrollados a colaborar en transferencia tecnológica está justificado en todos los acuerdos tomados por el momento por los actores que estarán presentes en Copenhague.

Actualmente no existe un fondo específico para la financiación de la transferencia tecnológica, sino un conjunto de mecanismos no creados especialmente con este fin. Una parte de los recursos se canalizan a través de un organismo llamado Global Environmental Facility que gestiona (entre muchos otros) tres fondos relacionados con el cambio climático (GEF trust fund, Special Climate Change Fund y Leaste Developed Countries Fund) a través de los cuales se vehiculan recursos algunos de los cuales se refieren a la transferencia tecnológica. También están en funcionamiento otro conjunto de fondos y recursos vinculados directamente al protocolo de Kioto que tienen también en ocasiones un componente de transferencia tecnológica (el fodo de adaptación, los recursos gestionados a través de los mecanismos de desarrollo limpio y los recursos gestionados a través de los proyectos de implementación conjunta). Se puede observar que existe por tanto un entramado de fondos y mecanismos bastante complejo no diseñado específicamente para la transferencia tecnológica.

Todos los actores reconocen que es necesario dar un salto cualitativo en la transferencia tecnológica, pero para ello es necesario mejorar la estructura financiera.

Aspectos en discusión en las negociaciones

Los aspectos más conflictivos en las negociaciones que tendrán lugar en Copenhague en relación a la transferencia tecnológica giran alrededor de los derechos de propiedad intelectual y la forma en la que se produce la transferencia tecnológica.

En cuanto a la forma en que puede tomar la transferencia tecnológica existen tres grandes modalidades:

  • Que se transfiera los productos incorporando la tecnología transferida (por ejemplo placas fotovoltaicas)
  • Que se ceda la licencia para producir la tecnología en el país en desarrollo por empresas locales o por joint ventures de empresas locales e internacionales
  • Que se fomente la capacitación y desarrollo tecnológico propio de los países en desarrollo

En general los países más industrializados (entre ellos Europa y Estados Unidos) prefieren las dos primeras opciones, pues les permiten a su vez promocionar a sus propias empresas en el exterior, constituyendo así una forma de “ayuda ligada a las exportaciones o al a inversión exterior”. Existen ya en los sistemas de transferencia de tecnología en el ámbito de las energías renovables en vigor sistemas con éstas características, que en ocasiones han sido contabilizados como recursos de Ayuda al Desarrollo. Los países en desarrollo por su parte prefieren en general, y en función de su capacidad tecnológica la tercera o la segunda opción porque potencian las capacidades nacionales.

En cuanto a la propiedad intelectual los países en desarrollo piden que las patentes de tecnologías limpias no se apliquen a los países subdesarrollados y que se puedan utilizarlas localmente sin tener que pagar por ello, algo similar a lo que ya sucede en el ámbito de algunas vacunas o medicamentos. Los países industrializados (entre ellos la Unión Europea y Estados Unidos) se oponen frontalmente a esta posición y argumentan que las patentes son imprescindibles para mantener el desarrollo tecnológico.

En cuanto a los mecanismos de financiación los países del G-77 y china proponen la creación de un único fondo específico “fondo tecnológico” dependiente del grupo de países firmantes de la Convención Marco del Cambio Climático y gestionado por un organismo en el que estén representados de manera equitativa tanto aportadores de recursos como receptores. La financiación debe basarse en las aportaciones públicas de los países más industrializados y debe ser proporcional a su PIB, si bien también se reconoce que la financiación privada puede ser complementaria. Igualmente plantea la creación de un cuerpo administrativo dentro de la Convención centrado específicamente en la transferencia tecnológica donde se haga un seguimiento, evaluación, etc de los compromisos de transferencia tecnológica adquiridos. EEUU prefiere que los fondos se gestionen a través del Banco Mundial u otras entidades bancarias de desarrollo fuera del marco de la Organización de Naciones Unidas, convirtiendo éstas básicamente en un organismo facilitador.

Existen por lo tanto numerosos ámbitos de diferencia, sólo dentro de dos semanas sabremos en qué términos se ha llegado a un acuerdo.


[1] Más información en www.odg.cat. Correo de contacto: miquel.ortega@odg.cat

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