Con viento racheado, rumbo incierto (9 de diciembre)

Miquel Ortega Cerdà. Observatorio de la deuda en la Globalización[1].

El segundo día de negociaciones se ha llevado a cabo con señales divergentes al entorno de las negociaciones.

La jornada comenzó impulsada por vientos externos provenientes de EEUU. La decisión de la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos (EPA) de considerar los gases de efecto invernadero como nocivos para la salud fue fuente de numerosos comentarios informales por parte de los negociadores. Tras esta decisión la EPA puede desarrollar políticas federales para luchar contra el cambio climático, ofreciendo una nueva posibilidad al presidente Obama para re-orientar las políticas estadounidenses. La prioridad de la presidencia sigue siendo la aprobación de la “American Clean Energy and Security Act (ACES), H.R. 245”, actualmente en negociación, pero si el senado bloquea la propuesta el presidente Obama dispondría de la carta de la EPA para tratar de impulsar determinadas políticas a nivel federal. La decisión era inminente, y los negociadores eran conscientes desde hace meses que se podía dar en cualquier momento, pero no por ello el momento deja de ser excelente para que se visualice el cambio de política que se está llevando a cabo en EEUU. Pero tampoco hay que exagerar la importancia de la misma; tratar de llevar a cabo políticas federales en la lucha contra el cambio climático sin contar con el apoyo del senado es altamente arriesgado y podría comportar un coste político inasumible por la presidencia, pues se podría interpretar como una medida de imposición de la presidencia contra la voluntad de la mayoría de los representantes políticos. Algunos de los senadores americanos no han tardado ni 24 horas en recordárselo a Obama.

Durante el día los vientos fueron racheados y variables para los negociadores de la Unión Europea. El anuncio más importante de la UE fue que no pensaba aclarar si aceptaría comprometerse a un 30% de reducción de las emisiones hasta el último día, pues entendía que era el máximo incentivo del que disponía para conseguir el compromiso de los demás países. La noticia no fue bien recibida incluso por varios países de la Unión Europea y las voces díscolas no se hicieron esperar, el Reino Unido por ejemplo se posicionó claramente a favor de avanzar la noticia al máximo posible para mostrar liderazgo en el proceso. Por su parte Francia continuó solicitando la incorporación de una tasa de CO2, posicionamiento que no está consensuado por la Unión Europea. En la segunda jornada, pues, la supuesta voz única de la Unión Europea sonó ligeramente cacofónica.

Por otra parte existe una diversidad de opiniones sobre el ritmo de las negociaciones.

Por una parte según el secretariado y algunos negociadores parece que el próximo viernes se podrán presentar algunos borradores que muestren un acuerdo básico en algunos aspectos importantes en la negociación: adaptación, transferencia tecnológica, estructura institucional y capacitación. Faltaría determinar si éstos podrían ser adoptados en un formato legalmente vinculante o por el contrario serían documentos llamados “Comunicación de la convención” que no tendrían valor legalmente vinculante pero sí tendrían valor para futuras negociaciones contra el cambio climático. También existen entre los negociadores ciertas dudas sobre hasta qué punto los documentos presentados se van a basar en los textos negociados hasta el momento (en los últimos dos años) o se van a presentar al plenario textos muy retocados y reducidos respecto a los que hasta ahora se han negociado. Estos textos “breves” habrían sido previamente “cocinados” entre algunos países clave. Los países del G-77 han mostrado su miedo a que la segunda opción será la adoptada y han solicitado en varias ocasiones al secretariado que no se sucumba a esta tentación. El viernes existe el compromiso de tener preparados los borradores de texto y tendremos por tanto parcialmente la respuesta.

Por otra parte tanto los acuerdos sobre mitigación como sobre financiación sostenible a largo plazo parecen aún lejanos y se considera que serán adoptados (si es posible) a última hora de la próxima semana. Posiblemente no tendremos noticias en los próximos días aunque las negociaciones no oficiales son intensas entre los países más industrializados[2].

Finalmente queremos señalar que en el ámbito de los compromisos de mitigación continúan existiendo fuertes presiones para que se incorporen nuevas vías para la compensación de las emisiones fuera de los países más industrializados: ya sea a través de la ampliación de los mecanismos de desarrollo limpio (MDLs), como a través de la incorporación de mecanismos sectoriales o aspectos concretos como los REDD+ o la captura y almacenamiento de CO2. Este último aspecto se trató ayer de manera específica en una de las reuniones. En ella se discutió si se debería incorporar la Captura y almacenamiento de CO2 como un mecanismo de desarrollo limpio. Este tema no es nuevo para los negociadores pues lleva en discusión desde el año 2008, pero por ahora no se ha llegado a ningún consenso. En Copenhague los países más industrializados (Unión Europea, Japón, Australia y Noruega) defendieron su incorporación, un posicionamiento que contó también con el apoyo de los países petroleros que consideran que podrían verse más fácilmente beneficiados (Arabia Saudí, Kuwait, Qatar, Nigeria, etc.). La oposición vino de los países que necesitan más urgentemente que se combata de una manera real, segura y verificable contra el cambio climático, las pequeñas islas estado agrupados en el grupo AOSIS, que contaron con apoyos puntuales como Paraguay, Brasil y Jamaica. Estos países argumentan que existen demasiadas incertidumbres en esta tecnología como para aceptarla por ahora como Mecanismo de Desarrollo Limpio, y que por tanto debería postergarse la decisión. También algunos de ellos argumentaron que contabilizar este mecanismo era simplemente una manera de evitar el verdadero camino para luchar contra el cambio climático: la reducción efectiva de las emisiones y no su compensación. La decisión final por la que se optará no está clara ¿se incorporará como mecanismo de desarrollo limpio o no? El secretariado a través de consultas informales deberá redactar un borrador que será presentado el próximo viernes.

Las negociaciones tan solo se han iniciado; la buena noticia es que se llevan a cabo sin grandes problemas formales, la mala noticia es que nadie tiene claro a qué puerto nos llevarán.

Nota: España fuera del ámbito de las negociaciones la semana pasada decidió apoyar al programa de Naciones Unidas de Implementación de los REDD con 15 millones de euros a través de fondos de cooperación. Fue la tercera donante tras Noruega y Dinamarca. Resulta remarcable que los recursos hayan sido donados sin saber aún qué rol tendrán los REDD en las negociaciones de cambio climático, y en particular si se convertirán en un nuevo sistema de compensación conectado al mercado de carbono. Posibilidad ésta a la que se oponen numerosos países en desarrollo.


[1] Más información en www.odg.cat. Correo de contacto: miquel.ortega@odg.cat

[2] Con “países industrializados” nos referimos a los países listados en el Anexo I de la Convención Marco de Cambio Climático.

  1. Aún no hay comentarios.
  1. 09/12/2009 a las 23:10

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