Dos ritmos diferentes en un mismo espacio (15 diciembre)

Miquel Ortega Cerdà y Alfons Pérez. Observatorio de la deuda en la Globalización[1].

Paulatinamente las negociaciones se acercan a su punto álgido y en el Bella Center (el centro de negociación) el ambiente se caldea tanto en su interior como en el exterior, pese a ello las negociaciones continúan con un ritmo vacilante.

Las dificultades en el acceso marcan el inicio de posibles importantes problemas en la gestión de la conferencia

El edificio donde tienen lugar las negociaciones hoy superó su capacidad máxima. Preparado para 15.000 personas ya ha alcanzado su límite, se nota en los pasillos, salas y cafés saturados.

La diferencia entre personas acreditadas por la organización y capacidad del edificio es notable. La organización al inicio de la conferencia acreditó a 45.000 personas: 11.500 delegados, 22.500 NGO, 3.487 medios de comunicación y 7.400 técnicos. Naturalmente no todas las personas asisten todos los días y en todo momento, pero la asistencia durante esta semana va a ser muy importante. Por ahora más de 22.300 personas diferentes ya han estado en algún momento en el centro de reuniones. Muchos asistentes tienen prevista la llegada el miércoles, pero ya hoy (lunes) se registraron colas de más de siete horas (a la intemperie con menos de 10 grados centígrados) para entrar en el edificio. Algunas personas incluso se quedaron sin poder acceder al edificio por insuficiente capacidad del centro de reuniones. Entre los que no han podido entrar se encontraban algunos ponentes de las charlas paralelas que se realizan en el edificio, así como algunos políticos y miembros de la delegación catalana.

Hoy los asistentes que han llegado tarde al edificio, y aquellos que no estaban acreditados previamente, han pagado un precio muy alto. Pero no son los únicos que han salido perdiendo, el coste también ha sido alto para la organización danesa que está comenzando a quedar desacreditada.

Incluso los delegados que negocian el posible acuerdo han tenido problemas para poder cruzar las puertas de acceso (aunque en este caso tienen preferencia y ninguno se ha quedado sin acceder) lo que ha retrasado el inicio de algunas negociaciones.

El recorte en el acceso al edificio en los futuros días es por tanto inevitable y la organización ya se ha puesto en marcha, aunque la sensación es que está un tanto desbordada y existe un cierto grado de improvisación.

Por ahora los miembros de las entidades observadoras (principalmente ONGs pero también organismos multilaterales, empresas, etc.) si quieren asistir a la reunión a partir del martes deben obtener unas nuevas acreditaciones. La organización ha recortado aproximadamente un 65% el número de nuevas acreditaciones que ha dado a cada organización. Dicho de otra manera, si todos los miembros acreditados inicialmente se presentaran en la reunión a partir del martes únicamente uno de cada tres podría entrar. Así que es previsible que un buen número de observadores que se han desplazado a Copenhague en principio para ir a la reunión oficial acabe finalmente “forzadamente” en el foro alternativo.

Observadores que sí pudieron entrar entregan a la delegación española un escrito demandando la deuda climática. Foto: Miquel Ortega Cerdá

Para complicar más la situación de manera semi-oficial (la medida aún no ha sido anunciada a la prensa) el secretariado ha comenzado a insinuar que a partir del jueves las restricciones previstas para las entidades observadoras serán aún mayores. El jueves probablemente se autorizará la entrada a únicamente 1000 observadores – frente a los 22.000 de partida inicialmente autorizados-, el viernes accederán únicamente 90 observadores, que serán los únicos que tendrán autorización para ir a la plenaria en la que se debería firmar el acuerdo final. Aún no se ha anunciado cómo será el proceso de selección entre los observadores, lo que introduce más confusión y nerviosismo entre los asistentes. Si no se solucionan los problemas organizativos fácilmente pueden acabar generándose conflictos serios en las entradas al centro al quedarse grandes cantidades de observadores desplazados especialmente para asistir al encuentro oficial fuera del edificio, hoy la tensión en la entrada ya ha sido notable.

Por otra parte en el exterior se está calentando el ambiente. Diariamente hay protestas convocadas y lectura de manifiestos a las puertas del Bella Center. Para el miércoles al medio día se prevé una acción colectiva que puede provocar fuertes tensiones en la organización si se lleva a cabo tal como se está planificando. Si finalmente estas tensiones se convierten en verdaderos problemas no se puede descartar que sirvan para que la organización justifique la restricción masiva de la presencia de entidades observadoras que ya se está preparando para el jueves y viernes y hemos explicado anteriormente. Tendremos que ver cómo evoluciona la situación, por ahora sólo son rumores que no dejan de ilustrar que se inicia la fase final de la negociación y que el ambiente entre los observadores y ciudadanos se está caldeando.

Las negociaciones siguen su ritmo vacilante entre protestas simbólicas

En el intento de llegar a un acuerdo para la prolongación del protocolo de Kioto se suceden los borradores de los documentos… y las situaciones de bloqueo. El próximo miércoles cuando todos los ministros estén ya sentados en la mesa de negociación si se quiere conseguir un acuerdo es necesario tener avanzados los borradores. Cada uno de ellos debería tener dos o tres propuestas en cada tema sobre las que se pueda discutir, pero no está resultando fácil conseguirlo.

En el día de hoy el grupo de discusión encargado de avanzar en el borrador para la prolongación del protocolo de Kioto paró su trabajo nada más iniciar la primera sesión de la mañana.

Los países africanos y el G-77 y China decidieron a primera hora bloquear todos los grupos de trabajo relacionados con el otro gran documento en negociación, el documento Acción Común a Largo Plazo (LCA), hasta que se avanzase en los compromisos de reducción de las emisiones en los países más industrializados. Ante esta situación, y en represalia, Australia decidió a su vez que no se avanzaría formalmente en las negociaciones de la prolongación del protocolo de Kioto hasta que los países africanos y el G-77 y China abandonaran su bloqueo. Como consecuencia, y ante la necesidad de consenso para trabajar en los grupos de contacto, se suspendió durante todo la mañana el grupo de trabajo correspondiente a la prolongación del protocolo de Kioto, pese a la protesta de los países en desarrollo. Media jornada más perdida en la parte formal de las negociaciones.

El secretariado superó la situación de bloqueo convocando a todos ministros ya presentes en las negociaciones (una cincuentena) a una primera reunión introductoria, para facilitar que sean ellos los quienes entren rápidamente en la negociación mañana o el miércoles. Al tiempo convocaba una reunión específica sobre la reducción de las emisiones por parte de los países más industrializados a las 21.00 de la noche. A media tarde, una vez que los países africanos y el G-77 y China aceptaran la propuesta de trabajo, todas las reuniones previstas volvieron a ponerse en marcha.

Los borradores por ahora muestran divergencias significativas entre los negociadores. Fuente: Miquel Ortega Cerdá

Por otra parte en las negociaciones del documento Acción Común a Largo Plazo (LCA) los borradores avanzan de manera irregular. En el ámbito de transferencia de tecnología prácticamente se ha llegado a un acuerdo, así como en el ámbito de la adaptación. Se ha avanzado también muy significativamente en la incorporación de REDD al acuerdo final – aunque quedan algunos flancos aún pendientes (¿se considerará un mecanismo de mitigación vinculado de alguna manera al mercado de CO2? ¿cómo será el sistema de financiación a largo plazo?). Finalmente existen problemas serios en el ámbito de la financiación para la adaptación y mitigación, así como ya hemos comentado, en el ámbito de la reducción de emisiones tanto en los países industrializados como en los países en desarrollo. En este último punto el principal problema gira en torno a cómo incorporar los planes de mitigación de los grandes países en desarrollo en el acuerdo final, y muy relacionado con este tema va, por supuesto, la financiación que se facilitará a estos países para que lleven a cabo sus actuaciones.

Las negociaciones pues continúan su ritmo sin por ahora verse demasiado afectadas por los problemas de gestión de la conferencia, pero se mueven a un ritmo extraordinariamente lento y vacilante en los temas más complicados (en ocasiones los textos incluso se complican respecto a los borradores de partida), mientras que el avance es más silencioso pero claro en los temas secundarios. Todo continúa en el aire y a la espera de los negociadores de alto nivel. Falta por ver si tanta espera acaba congelando la negociación en el frío de Copenhague o por el contrario el caliente ambiente ciudadano descongela a los negociadores.


[1] Más información en www.odg.cat. Correo de contacto: miquel.ortega@odg.cat

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