Las relaciones Unión Europea – América Latina: De la cumbre oficial a la cumbre de los pueblos.

“Somos socios globales ante desafíos globales”. Con estas palabras, José Luis Rodríguez Zapatero inauguraba a mediados del pasado mes de mayo el evento institucional más importante del semestre de presidencia española de la Unión Europea: la VI Cumbre UE-América Latina y Caribe, cuyos principales resultados fueron el impulso a las negociaciones con Mercosur para crear un mercado común y la firma de acuerdos comerciales con Colombia, Perú y Centroamérica. Al mismo tiempo, decenas de organizaciones sociales, políticas y sindicales europeas y latinoamericanas organizaron la Cumbre de los Pueblos Enlazando Alternativas IV, con el objetivo de reivindicar el “derecho a plantear alternativas al modelo neoliberal y a los tratados de libre comercio”. Así, esta cumbre alternativa también arrojó importantes, aunque bien diferentes, resultados: como dice la declaración final, se trata de “construir un diálogo político y social entre los pueblos” y “fortalecer y consolidar nuestras luchas frente al poder corporativo”.

La cumbre oficial: extendiendo el modelo de la “Europa Global”

Del 16 al 19 de mayo, sesenta jefes de Estado y de Gobierno participaron en la VI Cumbre Unión Europea-América Latina y Caribe (ALC) y en las diferentes cumbres regionales que tuvieron lugar en esos días. Y es que, junto al evento principal, la UE llegó a convocar hasta seis reuniones anexas: con México, Chile, Cariforum, Mercosur, Centroamérica y con la Comunidad Andina. En la agenda de todas ellas, una prioridad bien clara: avanzar en el fortalecimiento de los acuerdos comerciales entre la UE y América Latina y caminar “hacia una nueva fase de la asociación birregional”, como rezaba el lema oficial de la cumbre. Siempre con la idea central de que “la respuesta a la prosperidad se encuentra en la unión de los esfuerzos, donde la capacidad para el crecimiento económico y por tanto la política social está en la apertura, en la liberalización y no en las fronteras”, tal y como dijo el Presidente Zapatero al presentar la cumbre entre ambas regiones.

Por lo que se refiere a Europa, la cumbre oficial llegaba precedida de las movilizaciones en Grecia a raíz de los planes de ajuste estructural impuestos por la UE y el Fondo Monetario Internacional, al igual que por la extensión de este tipo de medidas en el Estado español, reflejadas en los recortes sociales anunciados por el gobierno unos días antes, y en general en la mayor parte de países de la Unión Europea.

En cuanto a América Latina, la noticia fue el rechazo de varios de los mandatarios latinoamericanos a asistir a la reunión si a ella acudía como invitado el actual presidente de Honduras, Porfirio Lobo, resultante del golpe de Estado y del fraude electoral que tuvieron lugar en el país centroamericano hace unos meses. Al final, la mayoría de los presidentes acudieron a Madrid (con algunas excepciones como las de Hugo Chávez, Daniel Ortega y Raúl Castro), ya que Lobo asistió únicamente el día de la firma del Acuerdo de Asociación de la UE con Centroamérica.

En este contexto, la cumbre oficial representó un paso muy importante para que la Unión Europea avance en la consecución de su estrategia “Europa Global: competir en el mundo” (un ambicioso programa para fomentar la competitividad de la UE y de sus empresas), ya que se pudieron rubricar tanto el Acuerdo de Asociación con Centroamérica (el primer acuerdo comercial de la Unión con un bloque regional) como los Tratados de Libre Comercio con Perú y con Colombia. Se trata, una vez más, de transmitir la idea de que con la liberalización comercial “todos ganan”, como afirmó el presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso. Además, se llegó al acuerdo de retomar las negociaciones comerciales con Mercosur, para tratar de alcanzar el que, según Zapatero, “sería el acuerdo más importante para la UE”, ya que permitiría crear un mercado común de 700 millones de personas. Y es que, si éste finalmente se consumase, la Unión Europea prácticamente habría logrado su objetivo de establecer tratados de libre comercio con todos los países latinoamericanos: entonces, sólo se quedarían fuera Venezuela, Ecuador y Bolivia.

Junto con todo ello, según consta tanto en la llamada “Declaración de Madrid” como en el “Plan de Acción de Madrid 2010-2012”, los países europeos asistentes a la cumbre UE-ALC aprobaron la creación de la Fundación Eurolac y del Mecanismo de Inversión en América Latina (LAIF, Latinamerican Investment Facility), un proyecto de financiación de infraestructuras en la región destinado a mejorar la interconectividad y favorecer el crecimiento del sector privado.

En este punto, hablando de las grandes empresas, hay que resaltar que de forma simultánea tuvo lugar la Cumbre Empresarial (patrocinada por Endesa y Telefónica), en la cual unos 700 directivos de multinacionales se reunieron para reafirmar el rol de las corporaciones transnacionales en el sistema comercial y económico diseñado por la Unión Europea. En su declaración, los empresarios sostienen que “la estrategia de crecimiento económico y promoción del tejido empresarial debe ser una prioridad, mediante el fomento de las políticas públicas que generen entornos favorables para la actividad empresarial y el emprendimiento privado complementado con la mejora de los marcos regulatorios que incentive la inversión, […] todo ello dentro de un espíritu de coordinación y alianzas público-privadas”.

La Cumbre de los Pueblos: Enlazando Alternativas entre Europa y América Latina

En paralelo, más de un centenar de organizaciones sociales, políticas y sindicales –agrupadas en el Estado español en la campaña “Contra la Europa del capital, la guerra y sus crisis. Por la solidaridad entre los pueblos”, y a nivel internacional en la Red Birregional Europa, América Latina y Caribe “Enlazando Alternativas”– organizaron la Cumbre de los Pueblos Enlazando Alternativas IV para protestar por la imposición de este modelo económico injusto que antepone los intereses de las grandes corporaciones a los de las mayorías sociales de ambas regiones. De este modo, mientras los ministros y los presidentes se reunían para rubricar los acuerdos comerciales, en el otro extremo de la ciudad, del 14 al 18 de mayo, se celebraba la cumbre alternativa.

Así, miles de personas participaron en las diferentes actividades y en las múltiples formas de expresión de las denuncias y resistencias de las organizaciones convocantes que se produjeron en la Cumbre de los Pueblos: desde los 80 talleres y seminarios realizados hasta el desarrollo de una sesión del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), pasando por una manifestación, diversos actos culturales, acciones de calle, la asamblea de movimientos sociales y un espacio de diálogo con los gobiernos progresistas de América Latina.

De todos los momentos que pudimos compartir entre los asistentes a la cumbre alternativa, vale la pena destacar la apertura de la misma, un acto político-cultural en el que se fueron alternando fragmentos teatrales con intervenciones de representantes de las redes sociales participantes en el evento. Especialmente emotivo fue el recuerdo a Betty Cariño, defensora de los derechos humanos y activista social contra las transnacionales mineras que fue asesinada en Oaxaca (México) el pasado 27 de abril, cuyas palabras grabadas en video (“nos tienen miedo porque no tenemos miedo”) resonaron con fuerza en el auditorio de la Facultad de Matemáticas de la Universidad Complutense y, a continuación, se complementaron con las de las personas de Honduras, Haití y Grecia que también expusieron la complicada situación actual de sus países. Los dos días siguientes, estos temas y otros muchos fueron retomados en el transcurso de los talleres, charlas y debates que se fueron sucediendo.

Asimismo, tuvo lugar una sesión del Tribunal Permanente de los Pueblos sobre “La Unión Europea y las empresas transnacionales: políticas, instrumentos y actores cómplices de las violaciones de los derechos de los pueblos”, con el objetivo de denunciar públicamente los abusos cometidos por las empresas transnacionales y los impactos de sus actividades sobre los derechos humanos. A la vez, en esta tercera edición de un proceso que se inició con las dos anteriores sesiones del TPP realizadas en 2006 en Viena (Austria) y en 2008 en Lima (Perú), se pretendió hacer visible la corresponsabilidad de la Unión Europea al respecto, dado que sus instituciones y sus políticas favorecen el aumento del poder y de la impunidad de las compañías multinacionales. En total, 27 transnacionales fueron juzgadas simbólicamente por un tribunal presidido por el magistrado Perfecto Andrés Ibáñez e integrado por otros doce miembros de ambos continentes (entre ellos, Carlos Taibo, Nora Cortiñas, Judith Brown Chomsky o Alirio Uribe), cuya sentencia final concluía que los casos presentados deben ser considerados “como expresión (a través de un espectro muy amplio de violaciones, de responsabilidades, de imputabilidades) de una situación caracterizada por la sistematicidad de las prácticas que prueban el papel tanto de las transnacionales europeas, como de la Unión europea (y de sus Estados miembros), como de los Estados de América Latina”.

De los 66 casos presentados por organizaciones sociales, políticas y sindicales de Europa, América Latina y Caribe a lo largo de estas tres sesiones del Tribunal Permanente de los Pueblos, 25 correspondieron a empresas transnacionales españolas. En la audiencia de Madrid fueron un total de 9 los casos que tenían que ver con compañías españolas, sobre un total de 27 casos presentados. Concretamente, las multinacionales con sede en el Estado español juzgadas en la sesión de Madrid fueron Agbar, Canal de Isabel II, Santander, Endesa, Pescanova, Proactiva Medio Ambienta (Veolia y FCC), Repsol YPF, Telefónica y Unión Fenosa. La elevada proporción de empresas españolas (el 38%) muestra la importancia de la presencia de la Inversión Extranjera Directa española en América Latina.

Como colofón de la Cumbre de los Pueblos, más de diez mil personas participaron en una manifestación unitaria que recorrió el centro de Madrid el domingo 16 de mayo, donde de nuevo se expresaron las cuestiones centrales tratadas en los talleres, pero en esta ocasión a través de la movilización en la calle. Otros momentos importantes de la cumbre alternativa fueron la asamblea de movimientos sociales, que refrendó la declaración final, y el encuentro para que las organizaciones sociales dialogaran con los gobiernos progresistas de América Latina. Para éste, finalmente, no se pudo contar con la presencia de ninguno de los presidentes que habían sido invitados, pero sí participaron diferentes ministros de Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia, así como la senadora colombiana Piedad Córdoba.

Perspectivas de futuro: construyendo redes tan transnacionales como el capital

Con todo ello, a falta de ir recogiendo con más calma las evaluaciones de las personas que participaron en las actividades de la Cumbre de los Pueblos, así como de las diferentes organizaciones convocantes, al menos podrían destacarse dos ideas centrales a modo de resumen de lo acontecido.

Por un lado, el hecho de que la cumbre alternativa haya servido, en cierta medida, para romper el bloqueo mediático acerca de la crítica del proyecto económico de la Unión Europea y de sus empresas transnacionales: es un hecho que Enlazando Alternativas IV ha logrado compartir el protagonismo con la cumbre oficial y difundir sus mensajes en diversos medios de comunicación masivos. Y, sobre todo, hay que reseñar el gran esfuerzo que se ha hecho por parte de los medios alternativos y de contrainformación para llevar a cabo la cobertura de la cumbre: sirvan como ejemplo de ello el especial del periódico Diagonal, el foro de radios, el canal de video EnlazandoTV y la intensa actividad del centro de medios.

Por otra parte, la Cumbre de los Pueblos ha supuesto avanzar un paso más hacia la construcción de redes contrahegemónicas transnacionales. Y es que las tareas de preparación, organización y difusión del evento han sido compartidas por numerosas organizaciones de un lado y otro del océano que, aunque provenientes de culturas políticas y contextos sociales diferentes, se han integrado en la movilización unitaria y todo ello ha redundado, finalmente, en una consolidación del trabajo en red a nivel birregional.

Frente a una Unión Europea que privilegia los intereses económicos de una minoría, la Cumbre de los Pueblos ha tratado de dar voz a las mayorías sociales del planeta, en un encuentro que representa, como así se recoge en su declaración final, un “homenaje a todas las personas asesinadas a causa de su lucha social y política, y a todas las víctimas del modelo neoliberal injusto y excluyente en América Latina, el Caribe y Europa”.

Autores: Pedro Ramiro, investigador del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL)Paz con Dignidad, y Jesús Carrión, investigador del Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG)

Publicado en:  Boletín de recursos de información. Nº23 Julio 2010. Centro de Documentación HEGOA


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